El RESICO (Régimen Simplificado de Confianza) es un esquema del SAT para personas físicas con ingresos anuales de hasta $3.5 millones. Su gran ventaja es una tasa de ISR muy baja (del 1% al 2.5%) que se aplica directo sobre tus ingresos, pero a cambio no puedes aplicar deducciones. Es obligatorio presentar declaraciones mensuales y una anual.
La reclamación económico-administrativa es un procedimiento gratuito para impugnar decisiones de Hacienda cuando crees que se han equivocado. Tienes 1 mes desde la notificación para presentarla, no necesitas abogado y la resuelve un tribunal independiente. Debes explicar claramente tu caso, aportar pruebas y ser específico en lo que pides. Aunque debería resolverse en 1 año, suele tardar más. Si te deniegan la reclamación, puedes seguir reclamando por otras vías. Es tu derecho como contribuyente y puede ahorrarte mucho dinero.
En pocas palabras, el RESICO es básicamente un régimen fiscal que el SAT sacó para hacer más fáciles (¡por fin!) para que algunos contribuyentes paguen sus impuestos. Esto aplica si eres una persona física o si tienes una pequeña empresa con ingresos menores a 3.5 millones de pesos al año. ¿La cereza del pastel? Las tasas de ISR son más bajas, van del 1% al 2.5%, ¡y adiós a tanto trámite engorroso! Así que, si eres freelancer o tienes tu changarro, este régimen podría ser justo lo que necesitas para que pagar impuestos sea más llevadero.
El RESICO está diseñado para personas físicas que generan ingresos por cosas como actividades empresariales, profesionales o, incluso, rentas. Si tus ingresos no rebasan los 3.5 millones al año, eres el candidato perfecto. Este régimen permite pagar impuestos de manera más sencilla con tasas reducidas. ¿A quién no le gustaría eso?
Es ideal si tienes ingresos menores a 3.5 millones de pesos anuales y buscas reducir tus obligaciones fiscales sin complicarte la vida.
Vamos al grano: uno de los mayores beneficios del RESICO es que te reduce significativamente el ISR. En lugar de llorar cada vez que pagas un 30% o más, acá podrías estar pagando entre 1% y 2.5%, según lo que ganes. Y, como el SAT no es tan cruel siempre, tus declaraciones ya vienen prellenadas con los CFDI. ¡lo que hace el proceso más rápido!
Si cumples con esto, ¡felicidades! Ya estás más cerca de un mundo con menos complicaciones fiscales.
Simple: actualiza tus obligaciones fiscales en el portal del SAT. Si ya estás en otro régimen, el cambio se hace rapidito en línea. Y si estabas en el RIF, no te preocupes, probablemente ya te migraron al RESICO sin que te dieras cuenta.






Aunque este régimen simplifica todo, aún tienes que presentar tus declaraciones mensuales de ISR e IVA. Ojo: si no lo haces, el SAT no va a ser tan simpático. Así que, por tu bien, presenta todo a tiempo y pagar a tiempo.
Imagina que eres un plomero en la Ciudad de México. Pasas tus días arreglando fugas y haciendo instalaciones para tus clientes, y gracias a tu habilidad, generas ingresos anuales de aproximadamente 1.2 millones de pesos. Sin embargo, sabes que el pago de impuestos puede ser un dolor de cabeza, y aquí es donde el RESICO entra en acción.
Bajo este régimen, solo tienes que pagar un 1.5% de ISR sobre tus ingresos. Vamos a hacer las cuentas para que quede claro:
¡Así que solo le das al SAT 18,000 pesos al año! Comparado con otros regímenes, esto es un respiro. Por ejemplo, si estuvieras en el Régimen General, donde podrías estar pagando hasta un 35%, las cifras se verían muy distintas:
¡Eso sí que duele! Con el RESICO, te ahorras nada menos que 402,000 pesos en comparación con el Régimen General. Esa es una buena cantidad que puedes reinvertir en tu herramienta, comprar un nuevo vehículo para tus trabajos o hasta disfrutar de unas vacaciones en la playa con tu familia.
¡Claro que sí! El RESICO te permite hacer deducciones de varios gastos que están directamente relacionados con tu actividad económica. Esto incluye la compra de inventario, costos operativos, y otros gastos necesarios para que tu negocio funcione.
Al hacer estas deducciones, no solo reduces la cantidad de dinero que reportas como ingreso, sino que también disminuyes tu base gravable. Esto significa que, en lugar de pagar impuestos sobre 1,200,000 pesos, podrías pagar solo sobre 1,100,000 si deduces 100,000 pesos en gastos. ¡Menos impuestos y más dinero en tu bolsillo!
El calendario fiscal en el RESICO es bastante parecido al de otros regímenes. Cada mes, tienes que presentar tus declaraciones de ISR e IVA a más tardar el día 17. Así que asegúrate de marcar esa fecha en tu calendario, poner alarmas, o incluso escribir recordatorios en tu nevera.
Recuerda que presentar a tiempo es clave, porque así evitas multas o recargos. No dejes todo para el último minuto; el SAT no tiene compasión por los olvidadizos.
Las consecuencias de no cumplir con tus obligaciones fiscales no son para nada divertidas. Si te atrasas en presentar tus declaraciones, el SAT puede imponer multas y recargos que pueden acumularse rápidamente. Además, podrías perder los beneficios de las tasas reducidas, lo cual sería una gran pérdida.
Cuando comparas el RESICO con otros regímenes fiscales, como el Régimen General de Ley o el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), la diferencia es clara: simplicidad y tasas más bajas. El RESICO está diseñado para aquellos que no facturan millones y millones, lo que lo convierte en la opción perfecta si eres una persona física o un pequeño emprendedor.
¡Atención! No te confíes pensando que lo que pagas ahora será lo mismo para siempre. Las tasas del ISR se actualizan cada año y esto también aplica para el RESICO. Por eso, es fundamental estar al tanto de las reformas fiscales y de cualquier cambio que pueda afectarte. Puedes consultar el portal del SAT o seguir noticias fiscales para mantenerte informado. No querrás llevarte sorpresas desagradables cuando llegue el momento de pagar impuestos. ¡Prepárate y mantente al día!
¡Excelente pregunta! Esta es la regla de oro del RESICO y la razón principal por la que es tan "simplificado". El SAT te ofrece un trato: a cambio de una tasa de ISR súper baja (que va del 1% al 2.5%), el cálculo se hace directamente sobre tus ingresos brutos, sin tomar en cuenta tus gastos.
Piénsalo como un "paquete todo incluido" fiscal. No tienes que preocuparte por juntar facturas de gastos para deducir, pero a cambio, el impuesto se calcula sobre todo lo que cobraste antes de descontar lo que invertiste para operar.
💡 Consejo clave: Esto significa que si tu negocio tiene muchos gastos (compras material, pagas renta, etc.), es posible que RESICO no sea la opción más rentable para ti, ya que no podrás aprovechar esas deducciones para bajar tu base de impuestos.
¡Claro que sí! Y es una situación más común de lo que crees. Puedes tener tu trabajo con un sueldo fijo y, al mismo tiempo, tener una actividad extra bajo el RESICO, como dar servicios profesionales, rentar un local o tener un pequeño negocio.
En este caso, tus ingresos se manejan por separado. Tu patrón se encarga de retener y declarar el impuesto de tu sueldo, y tú te encargas de presentar tus declaraciones mensuales por los ingresos que obtengas en RESICO. Al final del año, en tu Declaración Anual, se juntará toda la información.
Ok, que no cunda el pánico, pero sí hay que actuar rápido. Si omites una o más declaraciones mensuales, el SAT te enviará un "requerimiento", que es básicamente un aviso para que te pongas al corriente. Si no lo haces, podrías recibir una multa.
Sin embargo, la consecuencia más grave de no cumplir es que el SAT te puede sacar del régimen. Si esto sucede, te pasarían al régimen fiscal que te corresponda según tu actividad (generalmente el de Actividad Empresarial y Profesional), donde las tasas de impuestos son más altas y las reglas más complejas.
🗓️ ¡No te arriesgues! La principal condición para gozar de los beneficios de RESICO es estar al día con tus obligaciones. Ponte un recordatorio mensual para que no se te pase.
El RESICO es la opción perfecta si quieres pagar menos impuestos y evitar complicaciones. Si te parece que esto es para ti, ¿qué esperas para inscribirte? ¡Recupera el control de tus impuestos con nuestro servicio!
Contadora especializada en materia fiscal con más de 10 años de experiencia en el SAT y el sector privado. Apasionada por ayudar a las personas a cumplir con sus obligaciones tributarias de forma sencilla y ágil. Mi enfoque está en automatizar procesos fiscales y diseñar soluciones innovadoras que generen impacto real.